Casa (2023)

Para saxofón alto, voz y electrónica - 14’

Para crear las dos piezas que conforman Casa, me inspiro en lo cotidiano, en mis raíces españolas, en la fricción de los timbres y en la atenta escucha del sonido que me rodea.

Utilizando la voz, el saxofón y la electrónica, adentro al público en un mundo sonoro que evoca cierto misterio, curiosidad y ternura.

Iaia

Esta obra nace de la frase siguiente: Ay, en una vida... ¿cuántas vidas hay? Pues fíjate tú... Nos casamos, y hemos vivido bien. Esta frase me parece conmovedora por su significado, pero también por el timbre de la voz. Si nos centramos en el sonido oímos la voz característica de una persona mayor vacilante y poco firme, lo cual es emocionante en sí mismo; y por otro lado, si prestamos atención al significado, esta breve frase nos da mucha información a cerca de lo que era la felicidad y cuáles eran los objetivos vitales de muchas mujeres de principios/mediados del siglo pasado en España. Son objetivos sencillos y nada pretenciosos como casarse, tener hijos y cuidar de la familia.

Esta obra juega con el ritmo de la frase, los sonidos que frotan entre ellos y la voz humana cantada que nos acerca a esta semilla. Al inicio muestra un carácter algo misterioso, etéreo y volatil pero conforme va avanzando la pieza, nos va acercando progresivamente al mundo terrenal y de alguna forma nos devuelve a casa.

Mamá

El germen de esta pieza es un vídeo familiar en el que mi madre me canta cuando yo era un bebé la habanera Golondrina mensajera a la hora del baño. En esta grabación puede escucharse el sonido del agua, una risa y la voz de la madre que canta algo desafinado, cosa que dota al momento de una mayor belleza, dulzura y autenticidad.

Así pues, esta pieza juega con las notas de esta canción, las texturas del sonido y las desafinaciones de la voz para dar lugar a una pieza muy personal.